Los Lazos de la Muerte (El Enojo)

Pro 14:27 El temor del SEÑOR es fuente de vida, para evadir los lazos de la muerte.

TLA Sal 18:4 (5) Hubo una vez en que la muerte quiso atraparme entre sus lazos, fui arrastrado por una corriente que todo lo destruía.

EL ENOJO

Job 5:2 Porque el enojo mata al insensato, y la ira da muerte al necio.

Los que estamos en Cristo hemos sido transformados en nuevas criaturas, en un proceso constante, el enojo debe ser arrancado de nuestra forma de ser, debido a que el enojo mata, sin embargo, es al insensato. Nabal, es un ejemplo de la insensatez, que no valoró a su esposa como parte de las bendiciones del Señor. Como hijos de Dios no podemos caer en el enojo que produce la insensatez, que en su hogar él era un malvado con los suyos.

1Sa 25:25 Ruego a mi señor que no haga caso a este hombre indigno, Nabal, porque conforme a su nombre, así es. Se llama Nabal, y la insensatez está con él; mas yo tu sierva no vi a los jóvenes que tú, mi señor, enviaste.

TLA Ecl 7:9 Si ya enojarse es malo, guardar rencor es peor.

Dios nos ha perdonado todos los pecados y las faltas que hemos cometido, eso debería ser suficiente para perdonar las ofensas que nos hacen. Perdonar es olvidar la ofensa y reiniciar la relación como antes de haberse cometido la falta. El rencor es producto de no perdonar en un momento específico y guardar el sentimiento negativo por mucho tiempo.

Efe 4:26 AIRAOS, PERO NO PEQUÉIS; no se ponga el sol sobre vuestro enojo,
Efe 4:27 ni deis oportunidad al diablo.

Los padres de familia no deben usar el enojo como pretexto para “corregir”, porque en la ira del hombre no obra la misericordia de Dios. El trato con los hijos debe ser con amor, con instrucción, corrección, disciplina y azote. Antes del azote, debe haber instrucción.

La Palabra nos permite airarnos en circunstancias específicas, sin embargo Dios nos ha dado un espíritu de dominio propio con el cual podemos contener la ira. Las cárceles están llenas de personas que en algún momento cometieron hechos delictivos motivados por el enojo e ira. Dios nos da la responsabilidad de sojuzgar nuestro carácter para no darle oportunidad al diablo.

Efe 4:31 Sea quitada de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritos, maledicencia, así como toda malicia.
Efe 4:32 Sed más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, así como también Dios os perdonó en Cristo.

La obra del Señor es poderosa, Él trabaja en las áreas débiles de nuestra alma para que dependamos enteramente de Dios. La amabilidad debe mostrarse en nuestro hogar primeramente, luego en los demás ámbitos de nuestra vida. El enojo no debe ser parte de nuestra vida, sobre todo en la relación familiar, entre padres e hijos y cónyuges.

1Pe 3:8 En conclusión, sed todos de un mismo sentir, compasivos, fraternales, misericordiosos y de espíritu humilde;

1Pe 3:9 no devolviendo mal por mal, o insulto por insulto, sino más bien bendiciendo, porque fuisteis llamados con el propósito de heredar bendición.

Como cristianos no debemos devolver mal por mal, sino con el amor de Dios, sobrellevar las faltas de nuestro cónyuge. Dios nos alcanzó para ser transformados y no detenernos en este proceso bendito.

2Cró 26:18 y se opusieron al rey Uzías, y le dijeron: No te corresponde a ti, Uzías, quemar incienso al SEÑOR, sino a los sacerdotes, hijos de Aarón, que son consagrados para quemar incienso. Sal del santuario, porque has sido infiel y no recibirás honra del SEÑOR Dios.
2Cró 26:19 Pero Uzías, con un incensario en su mano para quemar incienso, se llenó de ira; y mientras estaba airado contra los sacerdotes, la lepra le brotó en la frente, delante de los sacerdotes en la casa del SEÑOR, junto al altar del incienso.

Uzías comenzó a reinar a los 16 años. Esto demuestra que él era inmaduro para ocupar ese cargo. Debido a su inmadurez, no supo contener su carácter y usurpó funciones que no le correspondía. El castigo de parte de Dios fue evidente, brotándole la lepra en su frente. Moisés también se equivocó al enojarse y no seguir las instrucciones que recibió de parte del Señor sobre la forma correcta de pedir el agua en la roca, pues él debía hablarle a la roca, sin embargo por el enojo, golpeó la roca, y eso le costó entrar a Canaán.

Pro 14:30 Un corazón apacible es vida para el cuerpo, mas las pasiones son podredumbre de los huesos.

Dios desea que seamos pacíficos y que disfrutemos de sus bendiciones todos los días. Debemos rogarle al Señor que nos haga hombres y mujeres de paz, que la contienda y el enojo sean desarraigados de nuestro ser y de esa manera, poder disfrutar de lo que Dios quiere que disfrutemos en abundancia.

Sal 126:1 Cántico de ascenso gradual. Cuando el SEÑOR hizo volver a los cautivos de Sion, éramos como los que sueñan.
Sal 126:2 Entonces nuestra boca se llenó de risa, y nuestra lengua de gritos de alegría; entonces dijeron entre las naciones: Grandes cosas ha hecho el SEÑOR con ellos.
Sal 126:3 Grandes cosas ha hecho el SEÑOR con nosotros; estamos alegres.

Sobre el pueblo de Dios se está derramando un espíritu de alegría, de gozo que sobrepasa todo entendimiento. Rindamos nuestra vida a Dios, no debemos permitir que el enojo produzca amargura en nuestra vida. Es lícito airarse, sin embargo, no caigamos en los lazos de la muerte.

Pro 14:27 El temor del SEÑOR es fuente de vida, para evadir los lazos de la muerte.

Redactado por Hno. Jorge Véliz

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